26 enero, 2015

El secreto de los «Dos Príncipes»: detrás de una pintura Ṣafaví

Los afavíes fueron grandes mecenas de las artes en prácticamente todas sus manifestaciones, siendo las decorativas las favoritas. Según Sheila Blair y Jonathan Bloom, fue en esta época y en las circunstancias de esta corte cuando el arte del libro en Persia tomó una conciencia particular de sí mismo y empezó a manifestarse como género independiente al resto, y los artistas individuales cobraron al mismo tiempo mayor importancia. Ismā’īl i –que gobernó de 1501 hasta 1524– encargó para sí mismo una copia del Šāh-nāmeh de la que desgraciadamente solo se conserva una ilustración, y esta representa un episodio de la vida de Rostam, el hijo de Zāl. A pesar de que no se tenga el manuscrito entero, los autores señalan la altísima calidad de esta imagen única, mediante la cual se puede afirmar que el «estilo pictórico turcomano» llegó a su máximo esplendor[1].
El primer personaje al que debemos introducir en esta historia es el šāh Ṭahmāsp, hijo mayor de Ismā’īl i, que fue enviado a Herat como gobernador antes de suceder a su padre. Blair y Bloom escriben que fue allí donde se enseñó al príncipe el arte de la caligrafía y el dibujo, por los que mostró gran deferencia y habilidad; incluso esbozó un manuscrito a la edad de once años. Los autores explican que a su regreso a Tabriz, en 1522, muchos calígrafos y artistas de Herat que habían mantenido la tradición estética timurí probablemente viajasen con él, aunque también hay posibilidades de que en la capital ya viviesen algunos de ellos[2].
Retrato de ahmāsp en el palacio de Chehel Sotún.
Irán (s. XVIII)
Durante ese tiempo vivía en Tabriz la figura del célebre pintor Bihzād, cabeza de la biblioteca real. Blair y Bloom explican que la integración del estilo refinado, sereno y clásico de este artista con el exuberante, vibrante e impetuoso estilo practicado en Tabriz bajo dominio turcomano supuso un cambio en la concepción no solo del arte en los libros, sino de los propios ejemplares. Aquí llega el segundo personaje de nuestra historia, un jovencísimo y prometedor artista que había nacido en Isfahān y cuyo nombre completo Sayyid Āqā Jalāl Ad-dīn Mīrak Al-asanī, conocido posteriormente como Āqhā Mīrak.
«Āqhā» es un título en árabe que en Persia se utilizaba para designar a un superior de sexo masculino, una manera diferente de decir «señor» o «maestro». Esto solo es un detalle de lo importantes que llegarían a ser los trabajos de, en aquel momento, uno más de los estudiantes de Bihzād. Con el paso del tiempo el genio y la maestría de Āqhā Mīrak consiguieron proporcionarle una posición elevada en la corte, como el más importante de todos los artistas y el más experimentado de los pintores.
En 1524 Ṭahmāsp sucedió en el trono a Ismā’īl y se convirtió en el šāh, cuando solo tenía diez años. La historia nos cuenta cómo Ṭahmāsp fue un gran mecenas de las artes, un amante de la poesía y la filosofía. En resumen, un hombre de letras y cultura. De hecho, él mismo encargó un Šāh-nāmeh, un proyecto de enormes proporciones, a la edad aproximada de catorce años. El manuscrito tenía 724 folios, de los que 258 estaban ocupados por escenas ilustradas. Hoy en día es el manuscrito más famoso de la obra de Ferdowsī, y desde luego uno de los más espectaculares.
Una de las ilustraciones del Šāh-nāmeh del Šāh ahmāsp,
Tabriz, ca. 1525
Ṭahmāsp y Mīrak, debido a sus intereses humanísticos compartidos, se convirtieron en muy buenos amigos, en compañeros inseparables; tanto que el pintor llegó a ser en muchos casos el consejero no oficial del šāh, como también su proveedor de arte personal. Era tan estrecha su relación que Martin Bernard Dickson y Stuart Cary Welch han atribuido la mayoría de las iluminaciones de este Šāh-nāmeh al maestro Mīrak.
Sin embargo, parece que la relación entre el joven príncipe y el artista, cuya edad no se sabe con exactitud (el florecimiento de su arte en la corte se sitúa alrededor de 1520, cuando Ṭahmāsp tenía seis años, así que se puede deducir que por lo menos Mīrak era diez años mayor), era más intensa de lo que la corte y en general el mundo de los afavíes podía permitir. Hacia 1530, y haciendo honor a su fama de retratista y colorista magistral, apareció esta pintura, cuya autoría se atribuye a Mīrak, que muestra a dos príncipes compartiendo un libro. Sin embargo, Abolala Soudavar parece identificar en esta imagen un autorretrato del artista, a la derecha y con una túnica roja, junto al joven príncipe Ṭahmāsp, que en aquel momento tendría dieciséis años.
«Dos Príncipes Ṣafavíes», atribuído a Āqā Mīrak. Tabriz, ca. 1530.
La homosexualidad durante la Edad Media en el Islam, aunque en la legislación y los textos sagrados estaba más que prohibida, era un hecho y siempre subsistió al paso del tiempo. No era extraño que los sultanes, visires y califas tuvieran en sus harenes esclavos de ambos sexos, como tampoco extrañaba en Persia que la poesía dedicada a los jóvenes muchachos tuviese más éxitos que la que hablaba de mujeres. La homosexualidad, encubierta como siempre ha estado a lo largo de la historia, no era por lo tanto desconocida en la Persia medieval. Al mismo tiempo, era habitual que los príncipes estuvieran muy unidos a sus maestros, pero está Claro que la relación entre estos dos personajes no podía llegar demasiado lejos. simplemente por el hecho de que, como en las grandes novelas del siglo XIX, los separaban la sangre real de Ṭahmāsp y las continuas guerras con los Otomanos, que se mantuvieron hasta el fin de su reinado en 1576. Es cierto que esta historia de amor imposible bien puede no ser cierta, y simplemente un derroche de imaginación inspirado por la hermosa pintura de Mīrak. Pero a fin de cuentas, de eso nunca podremos estar seguros.
No encontramos mucha más información acerca de estos dos personajes, salvo que Mīrak se trasladó con la corte cuando desde Tabriz se desplazó a Qazvin, y que allí falleció en 1576. Curiosidad y caprichos de la historia, fue el mismo año en que falleció Ṭahmāsp. Tal vez, en la siguiente vida, siguieran compartiendo libros cogidos de la mano.

Bibliografía

Bihzād, E. B.: Bihzad, Master of Persian Painting. I. B. Tauris, 1996.
Blair, S. S. y Bloom, J. M.: The Art and Architecture of Islam 1250-1800. Yale, Yale University Press, 1995
Dickson, M. B., y Welch, S. C.: The Houghton Shahnama. 2 vols. Harvard University Press, 1981.
Soudavar, A.: Art of the Persian Courts. Random House Incorporated, 1992.





[1] Blair, S. S. y Bloom, J. M.: op. cit., p. 165.
[2] Ibid.

25 enero, 2015

Más de 500 personas en Facebook

No podemos creérnoslo, ¡ya hemos sobrepasado la enorme cifra de 500 seguidores en nuestra página de Facebook! Que alguien nos pellizque (o que nos atice directamente con un volumen del Šāh-nāmeh), ¡porque no podemos creerlo!

Gracias de verdad a todos los que estáis colaborando para difundir este proyecto, que cada vez tiene más alma y más parte de nuestro corazón. Gracias por leer, comentar, compartir las cosas que os recuerdan a Hom, difundir y ayudar a crecer a este pequeño rincón donde Persia y Mesopotamia son las grandes protagonistas. Ya lo comentamos en alguna ocasión, pero debéis saber que es cierto: sin vosotros, nada de esto tiene sentido.

Por ello y por todo lo que hacéis cada día por Las plumas de Simurgh, gracias. Gracias de corazón. 


¡Ah! No nos olvidamos de nuestra promesa... ¡es tiempo de SORTEO! Permaneced alerta a nuestra página de Facebook, ya que la semana que viene publicaremos las normas, tanto en el blog como en esa plataforma. ¡Esperamos vuestra participación!

Síguenos en Facebook aquí.



¡Recuerdos desde Hom!