20 octubre, 2015

El erotismo de Oriente y los escritos del Cannibal Club (segunda parte)

[Para leer la primera parte, click aquí]


[Nota de la autora: este es un escrito realizado a partir de la comunicación ejecutada en el IV Congreso sobre Arte, Literatura y Cultura Gótica Urbana dentro de la Semana Gótica de Madrid, celebrado del 1 al 3 de octubre de 2015 en la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid]



Richard Francis Burton (1820-1890)
Es momento de nombrar un protagonista para esta presentación, y no se puede hablar de erotismo y antropología sin hacer presente la figura de Richard Francis Burton, experimentado geógrafo y explorador. Pasó gran parte de su vida entre la Península Arábiga y la India, hablaba 29 idiomas —entre ellos árabe, sánscrito, turco y persa— y ya desde su juventud resultó ser un personaje bastante polémico. En 1853 se coló en la Meca disfrazado de mercader, porque sabrán los asistentes que poner el pie en este santuario está completamente prohibido si no se profesa la fe musulmana. Además hubo muchas leyendas oscuras alrededor de su persona; la más grave de ellas lo acusaba de haber asesinado a un hombre, y le persiguió toda su vida. En una ocasión, cuando fue preguntado, afirmó muy ufano que él «había cometido todos los pecados del decálogo».

(Figura 5) Richard Burton, 1864

Burton se había pasado la mayor parte de su vida investigando acerca de la condición humana, concretamente sobre la antropología sexual, lo que le hizo ocupar un cargo destacado en el Cannibal Club y ganarse al mismo tiempo seguidores y detractores. Él siempre defendió su actividad con argumentos sólidos: el primero de ellos, que su motivación primordial eran la ciencia y la naturaleza. El segundo, que los textos de los que él se ocupaba hablaban de la condición humana. También oponía la cultura al estricto mundo victoriano, supuestamente civilizado. En la cultura jugaban un papel primordial, según su parecer, la unión de la condición humana, la sexualidad y la práctica sexual.
Aquí se destaca una idea muy interesante. Burton afirmaba que «cultura» y «civilización» estaban separadas, ya que el mundo victoriano representaba a esta última y no lo consideraba para nada una atmósfera cultural. Así, la cultura precede a la civilización, ya que los textos sobre los que él trabajaba eran previos al Londres del siglo XIX. Tomando esto como base, las culturas calificadas de «antiguas» o «primitivas» se convertían en algo más puro, de gran interés científico.

The Kama Shastra Society
Lo que Burton pretendía desde el Cannibal Club era llevar a cabo la traducción de dos textos fundamentales para la historia de la literatura, incluso para la historia de la humanidad: el Kama Sutra y Las Mil y Una Noches. Sin embargo, The Obscene Publication Acts y el cierre del club dejaron a Burton sin fondos posibles, hasta que encontró otra vía para completar su trabajo literario. Dicho por él mismo, pretendía quitar la venda de los ojos a los caballeros ingleses interesados en la literatura de Oriente.
Así nació en algún momento de 1882 The Kama Shastra Society, fundada en secreto por Burton y Forster Fitzgerald Arbuthnot. Este secretismo, al final, no era sino fruto de una necesidad. Era la forma encubierta de transgredir la estricta moral victoriana y llevar a cabo un trabajo a favor de la ciencia, la literatura y la antropología. Cabe destacar que todos los fondos que hicieron posible la labor de la Kama Shastra Society provinieron de donaciones anónimas y particulares, es decir, que del mismo modo que Burton, existía un nutrido grupo de población interesada en que estas actividades se realizasen.

(Figura 6) Burton, Richard F., (trans.):
 A Plain and Literal Translation of the Arabian Nights Entertainments.  The Book of
the Thousand Nights and a Night. With Introduction Explanatory Notes of the Manners and Customs of Moslem Men and a Terminal Essay Upon the History of The Nights
1885. 6 vols. Printed by the Burton Club for Private Subscribers Only.

«Erótico aunque erudito» fue la calificación que Rami Sastri hizo del trabajo llevado a cabo por Burton dentro de esta sociedad secreta. La publicación, si tenemos que basarnos en lo que nos cuentan Kennedy, Long y Sigel, se produjo tras una reunión con un tal Payne. Así, en 1883 se traduce Kama Sutra, seguido de Arabian Nights a caballo entre 1884-1885. 
Como una curiosidad, para proteger las identidades de Burton y Fitzgerald,  dieron la vuelta a sus iniciales. De este modo, Francis Richard Burton se convirtió en B. R. F., y Forster Fitzgerald Arbuthnot en A. F. F.

(Figura 7)  BURTON, Richard Francis (1821-1890). The Kama Sutra of Vatsyayana. London and Benares: for the Hindoo Kama Shastra Society, 1883.

(Figura 8) Detalle

En la fotografía, extraída de un ejemplar que estaba a la venta en el portal Amazon, podemos apreciar el aspecto que tuvo esa primera edición del Kama Sutra en 1883 (fig. 7). Si se presta atención al detalle (fig. 8), aparece escrito For private circulation only, lo que quiere decir que estos ejemplares, al haberse editado en secreto, también se compraban a espaldas de la rigurosa ley de publicaciones que estaba en vigor en aquellos años. Lo más probable fuese que personalmente Burton y Fitzgerald enviasen a casa de sus suscriptores los ejemplares, ya que muchos de estos posiblemente hubiesen pertenecido al Cannibal Club y ya tenían contactos con ambos personajes.

Conclusiones
¿Por qué es tan importante la traducción de estos textos? Para empezar, porque suponen el acercamiento de la cultura literaria y antropológica de Oriente a Occidente. A partir de ese momento los textos se vuelven accesibles al público, al margen de la importante carga de interpretación que tuvieran las primeras ediciones —Arabian Nights se publicó acompañada de un extenso ensayo donde Burton reflexionaba acerca de las costumbres sexuales de los musulmanes, como puede apreciarse en el título de la fotografía (fig. 6) —. Esto quiere decir que la otra mitad del mundo puede leer una muestra tan importante de la cultura como son Arabian Nights y Kama Sutra.
En segundo lugar, durante toda esta presentación se ha tenido en mente una pregunta que ahora se lanza a los asistentes: ¿era esto pornografía? ¿O tal vez podríamos estar hablando de antropología sexual, de ciencia, de inquietud literaria?
La actividad que Burton quiso iniciar al amparo del Cannibal Club se vio frustrada por el cierre del mismo, que además de haber sido provocado por The Obscene Publications Acts se vio reforzado por la llegada de los métodos de impresión masivos que repartían material pornográfico en Europa, especialmente en Inglaterra y Francia. Pero traducir textos va más allá de las imágenes eróticas reservadas a unos pocos.
No se puede afirmar rotundamente que el interés de Burton fuese exclusivamente científico y careciese de cierto morbo; eso es algo que nunca podrá esclarecerse. Pero desde luego había una inquietud real por conocer estas culturas orientales, no importaba que desde el punto de vista sexual. ¿Acaso no forma parte natural el sexo de la vida? ¿Se puede considerar que fueran pornográficos estos textos, Arabian Nights y Kama Sutra? Esto pone en evidencia cómo el impulso constante de Occidente por «civilizar» e imponer sus modos de vivir y pensar estaba impidiendo el flujo de conocimiento, impidiendo el estudio de culturas diferentes.
El eurocentrismo se permitía el lujo de mirar por encima del hombro a Oriente y catalogarlo de «inmoral», simplemente por manifestarse sexual y literariamente de una forma totalmente distinta. 

(Figura 9) Richard Burton con tocado persa, 1893

La represión, en cualquier forma, es un impedimento del derecho del ser humano de conocer. Porque conocer es aprender, aprender es crecer, y crecer ayuda a comprender.

«The more I study religions, the more I
am convinced that man never worshipped anything  but himself».



BIBLIOGRAFÍA
KENNEDY, D.: The Highly Civilized Man: Richard Burton and the Victorian World. Harvard University Press, 2009.
LONG, A. C.: Reading Arabia: British Orientalism in the Age of Mass Publication, 1880-1930. Syracuse University Press, 2014.
SIGEL, L.: Governing Pleasures. Pornography and Social Change in England, 1815–1914. New Brunswick, Rutgers University Press, 2002.
WALLEN, J.: «The Cannibal Club and the Origins of 19th Century Racism and Pornography», University of Nizwa. Conference Paper Presented at CETAPS Dickens and His Time, Lisbon (June 2012). Date of Publication: August, 2013. Issue: Volume 1, Number 1.

16 octubre, 2015

El erotismo de Oriente y los escritos del Cannibal Club (primera parte)

[Nota de la autora: este es un escrito realizado a partir de la comunicación ejecutada en el IV Congreso sobre Arte, Literatura y Cultura Gótica Urbana dentro de la Semana Gótica de Madrid, celebrado del 1 al 3 de octubre de 2015 en la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid]




Antes de comenzar esta comunicación es preciso extender un agradecimiento previo a la organización, que consideró esta propuesta de comunicación lo suficientemente interesante como para ser incluida dentro de este IV Congreso sobre Arte, Literatura y Cultura Gótica Urbana. Lo que se propone ahora es un viaje a la atmósfera del siglo XIX en Inglaterra, más concretamente en Londres porque, como seguro los asistentes sabrán, es durante esta centuria donde se produce el llamado «redescubrimiento de Oriente», cuando Europa se da cuenta de que existe todo un mundo más allá de sus fronteras y empiezan los grandes descubrimientos arqueológicos en Egipto, Mesopotamia e India. Además esto lleva aparejado al fenómeno del colonialismo, lo que provocó que esta «moda oriental» u «orientalismo» estuviese presente en todos los ámbitos de estudio y sociedad. Concretamente, esta comunicación se centrará en el interés que ese erotismo oriental produjo en la sociedad victoriana, a raíz del fenómeno de la pornografía.

The Cannibal Club
No se puede hablar de pornografía en el Londres de 1800 sin mencionar a The Cannibal Club, un club de caballeros que fue fundado hacia el año 1863 por Richard Francis Burton —personaje sobre el que volveremos más adelante— y el Dr. James Hunt. Apareció vinculado a The Antropological Society de Londres, y entre sus filas se encontraban algunas de las personalidades más destacadas de la sociedad de aquel momento. Por ejemplo, encontramos a Montock Miles, que era político; a Charles Swinburne, un famoso poeta; o a Charles Bradlaugh, un político autodeclarado ateo —imaginemos por un momento lo que suponía primero ser ateo, y lo siguiente hacerlo público en una sociedad como la victoriana—, que además fue muy conocido por lo radical de su pensamiento y sus ideales.
Pero por lo que realmente fue conocido el Cannibal Club fue por ser el medio de distribución de material pornográfico entre las clases altas de la sociedad. Lisa Sigel, en su libro Governing Pleasures. Pornography and Social Change in England, 1815–1914, explica este fenómeno de comerciar con pornografía de manera encubierta como causa de la rígida moralidad de la sociedad del momento. Se temía que la clase obrera se «corrompiese» si las normas que regulaban lo considerado «obsceno» en ese tiempo no se formulaban y se reforzaban desde las capas sociales más altas. No obstante, solo los bien educados y bien posicionados podían consumir este material sin ser corrompidos, ya que sus mentes habían sido preparadas para recibir su contenido. Es una manera verbal de justificar una acción que estaba clara: se comerciaba con pornografía a espaldas de lo oficial.
Además, este Cannibal Club y sus miembros compartían lo que pasó a conocerse como «gusto por la pornografía ¿exótica?», y las interrogaciones están colocadas a propósito. Desde su discurso interno, los caballeros del Cannibal Club argumentaban que sus preferencias estaban en la antropología, la ciencia, el imperio y la sexualidad, todas entrelazadas en un complejo discurso o forma de pensar, en la que una justificaba a las otras tres y se complementaban entre ellas.
Tengamos en cuenta, antes de proseguir, que la palabra pornografía está ubicada en el contexto histórico del siglo XIX, y sería un error tratar de trasladarla al momento presente, ya que en 1800 tenía sus propias connotaciones y significados, que son los que interesan para esta presentación.
Pero llegados a este punto, es necesario poner algún ejemplo. ¿Qué era considerado pornografía exótica? Por ejemplo, esto (fig. 1). Una mujer blanca, posiblemente de nacionalidad británica, en posturas bastante explícitas con un negro, un africano probablemente. Aquí se muestra un detalle. La mayoría de estas obras no tienen autor conocido, lo cual se hace complicado al rastrearlas. Esta en concreto pertenece a una revista, Bijoux 118, y es un coleccionable de postales. Aquí un detalle (fig. 2).

(Figura 1) Bijoux 118, colección de postales
Autor desconocido, s. XIX

Londres



(Figura 2) Detalle

Otro ejemplo que aquí tenemos nos interesa mucho más (fig. 3).


(Figura 3) Dos hombres masturbándose
Autor desconocido, 1883
Londres


Al margen de lo que se aprecia en la fotografía a simple vista, se pueden deducir varias cosas de ella. Hemos hablado de este redescubrimiento de Oriente y cómo la cultura visual, literaria y social se vio inundada por las imágenes que de las lejanas colonias llegaban, de las noticias arqueológicas y de los nuevos descubrimientos de los llamados «aventureros». Bien, pues esta fotografía es un claro reflejo de cómo no fue únicamente la cultura museológica la que se vio contagiada del creciente orientalismo, sino que también la cultura erótica, de lo sensual y lo sexual. Esta fotografía es una mina de oro en términos antropológicos. Lo que señalaremos de ella es que el personaje de la derecha lleva puesto un fez marroquí, es decir, que va ataviado como un personaje proveniente el norte de África. Sin embargo, el otro joven muestra un turbante —y esto es significativamente interesante— igual al que llevaban los místicos sufíes en el siglo xiv. Ya no se trata de exclusiva recreación en aras del erotismo, aquí hay una investigación, una curiosidad, un afán de conocimiento detrás. ¿Quién se molestaría tanto para tomar una fotografía así, sino tuviese al menos una inquietud?

(Figura 4) Detalle


Andrew C. Long, es su libro Reading Arabia: British Orientalism in the Age of Mass Publication, 1880-1930, escribía:
«Es fácil condenar la actividad de este grupo y este tipo de pornografía como el peor tipo de opresión colonial, y de este modo pasar por alto el complicado vínculo entre el conocimiento, el poder y el deseo».
John Wallen calificaba la actividad del Cannibal Club como «racismo científico», en su conferencia «The Cannibal Club and the Origins of 19th Century Racism and Pornography». En realidad se trataba de un grupo profundamente ambiguo, ya que mientras su fundador, el Dr. Hunt, expresaba abiertamente la superioridad de la raza blanca sobre las demás debido a una cuestión biológica, sus miembros se manifestaron en contra de la cristianización de las colonias africanas, argumentando que la intrusión del cristianismo de esa manera no era la apropiada antropológicamente hablando; el Islam les parecía una mucho mejor opción.
Al final, esta tolerancia moderna, podríamos decir, creó entonces un espacio perfecto para esta pornografía exótica y por supuesto privada. Pero detrás del velo pornográfico crecía un interés científico, ya que miembros del Cannibal Club tuvieron especial interés en analizar las prácticas sexuales de los habitantes de las colonias, especialmente en la India. Wallen lo calificaba como voyeurismo científico. Voyeurismo, como recordatorio, se conoce al hecho de obtener placer en la contemplación de objetos o actos sexuales, especialmente si es en secreto. A lo largo de todo el siglo XIX florecieron en Europa los clubes en los que se pagaba por mirar, a través de un hueco escondido en la pared, lo que hacían otras personas.
Para los miembros del Cannibal Club, la represión sexual a la que la sociedad victoriana estaba sometida suponía una crisis nacional. Entonces, cabe preguntarse, ¿toda la actividad de este club de caballeros podía etiquetarse como pornografía? ¿O se trataría más bien de una fusión entre antropología y sexualidad? Además los integrantes se cuestionaban mucho la idea de «civilización», como más adelante comentaremos con el personaje de Burton. Siguiendo el postulado de Kennedy y Sigel, podemos afirmar que en el Cannibal Club se creó un espacio donde racismo y sexualidad pudieran ser discutidos y debatidos de un modo confidencial entre los personajes más destacados de la época.
Fue disuelto en algún momento de 1869, y esto es muy importante, ya que el trabajo que Burton pretendía realizar a través de los fondos del club no le fue posible, y tuvo que ingeniárselas de otra manera.

The Obscene Publications Act, 1857
Uno de los motivos que llevó al cierre del Cannibal Club y a la aparición de otras actividades clandestinas fue la aprobación de The Obscene Publications Act, en 1857, que tenía la intención de «dirigirse únicamente a trabajos escritos con el único propósito de corromper la moral de la juventud», «escritos de “naturaleza calculada” para sacudir los sentimientos comunes de decencia en cualquier mente bien construida». Es decir, una ley de censura.
Su aprobación no dejó a nadie indiferente, ya que hasta la fecha solo podían ser amonestados los escritores, pero a partir de 1857 también los editores podían ir a prisión, por colaborar en la realización de los trabajos. Se produjo la destrucción de libros, todo en aras de «salvaguardar la moral» y «proteger la decencia». Comerciar con pornografía se equiparó a un crimen tal como la venta de arsénico, uno de los venenos más mortíferos de la época.
Como la calificaría Richard Burton, en esto consistía «la vida carcelaria de la civilizada Europa».

[Para leer la segunda parte, click aquí]

BIBLIOGRAFÍA
KENNEDY, D.: The Highly Civilized Man: Richard Burton and the Victorian World. Harvard University Press, 2009.
LONG, A. C.: Reading Arabia: British Orientalism in the Age of Mass Publication, 1880-1930. Syracuse University Press, 2014.
SIGEL, L.: Governing Pleasures. Pornography and Social Change in England, 1815–1914. New Brunswick, Rutgers University Press, 2002.
WALLEN, J.: «The Cannibal Club and the Origins of 19th Century Racism and Pornography», University of Nizwa. Conference Paper Presented at CETAPS Dickens and His Time, Lisbon (June 2012). Date of Publication: August, 2013. Issue: Volume 1, Number 1.