20 marzo, 2016

Nowrūz, el año nuevo persa II: el periodo pre-Islámico

Para leer el primero de los artículos que le dedicamos a Nowrūz, haz click aquí.
Como ya comentamos en el artículo anterior, fue en el siglo II AEC cuando se registró la primera celebración del Año Nuevo zoroástrico, mientras en Persia se encontraba en el poder la dinastía Aqueménida. En esta nueva entrega contaremos cómo se llevaba a cabo el Año Nuevo persa antes de la llegada del Islam y la construcción de los mitos de esta celebración a través del Zoroastrismo.


Junto con los seis gāhānbārs, Nowrūz completa las siete festividades establecidas como sagradas por el Zoroastrismo, que conforman el año litúrgico de esta religión[1] (si no sabes qué es el Zoroastrismo, puedes leer sobre ello haciendo click aquí). Como también hemos escrito ya, la antigüedad de este culto hace imposible determinar en qué circunstancias se creó este festival de Año Nuevo, aunque la tradición y la leyenda atribuyen a Zoroastro su invención.
El zoroastrismo es una cultura basada en el animatismo, un término definido por el antropólogo británico Robert Marett como la creencia de que existe un poder impersonal y generalizado en todas las criaturas existente, y sobre la que los seres humanos tienen cierto nivel de percepción[2]. Este espíritu, esta fuerza es, en el caso zoroástrico, el llamado mainyu, cuya traducción sería «conciencia», «mente», «espíritu»[3]. Nowrūz celebra el comienzo de la primavera y, según lo escrito por Mary Boyce, para la religión avéstica este equinoccio representaría la victoria del Espíritu del Sol, lo que Zoroastro contempló como el advenimiento de una mayor victoria, en la que Ahura Mazdā se impondría sobre la oscuridad de Ahriman, su eterno enemigo. Así, un festival de primavera primitivo evolucionaría hasta ser nombrado «el Nuevo Día».

Rapithwin, el Espíritu del Mediodía
La importancia del mediodía era especial para el zoroastrismo, ya que en su mismo mito de creación del mundo se describía cómo el sol se había mantenido en su cénit después de que Ahura Mazdā completase la tarea de construirlo todo. Hasta que llegase el día de la Renovación (llamado en avéstico Frašgird), Rapithwin, el Espíritu del Mediodía, se retiraba cada año del mundo tras el violento ataque del Espíritu del Invierno. Sin embargo, lo que hacía era esconderse bajo tierra para mantener calientes las raíces de los árboles y las fuentes fluviales, para que el invierno nunca obtuviese su victoria completa.
Conscientes de esta retirada y de la tarea que este espíritu llevaba a cabo en el submundo, los fieles no invocaban su nombre en las plegarias de mediodía durante el invierno. Pero el mediodía de Nowrūz, Rapithwin, que representa la vida, la renovación de la tierra y la resurrección de todos los seres vivos, regresaba triunfante y se le recibía con una gran celebración de acción de gracias, entonando su Yasna particular, Āfrīnagān ī Rapithwin[4].
En el inicio, Nowrūz tuvo dos celebraciones debido a un cambio en el calendario persa que se produjo en el siglo VI: una de carácter religioso y otra secular. El espíritu Rapithwin comenzó a ganar importancia en los textos en época Sasánida, vinculado exclusivamente a la celebración religiosa del Año Nuevo. Tanto los textos en pahlavi como en avéstico proporcionan una lista de deberes y tareas que todo fiel debe llevar a cabo, pero es interesante observar, como apunta Boyce, que Rapithwin aparece vinculado a todas las festividades, además de en los patēt o formularios de confesiones, señalado como una divinidad a la que se considera un pecado no venerar[5].
Con el tiempo la importancia de este espíritu se fue deshaciendo y dispersando, quedando únicamente Nowrūz como recuerdo de aquella celebración primigenia de la llegada del Espíritu del Mediodía.

Fotografía de Ali Khaligh

Los Aməša Spənta, «Abundantes Inmortales»
En el artículo anterior aparecieron estas seis divinidades del Zoroastrismo, que junto a Ahura Mazdā constituían los siete elementos del Haft Sin, la mesa ceremonial de Nowrūz. No aparece ninguna doctrina escrita en los textos avésticos refiriéndose a ellos en los Gāthās, pero desde luego tienen una importancia sobresaliente en el pensamiento sagrado. El mito dice que Ahura Mazdā primero los creó y los hizo seres, para más tarde transformarlos en deidades beneficiosas, de las que brotarían todas las demás (como por ejemplo los siguientes en la escala sagrada, los Yazatas).
Si son tan importantes es porque, de algún modo, son una misma esencia con su Creador. Se les ha otorgado una existencia separada para que puedan asistirlo en diferentes formas para vencer al mal. Unidos en sustancia, separados en presencia. Técnicamente se les considera Yazatas, esto es, criaturas que son veneradas por derecho y con sus propias fórmulas, son superiores porque representan diferentes versiones del gran dios Ahura Mazdā.
Los seis Abundantes Inmortales son:
· Aša Vahišta, la Rectitud o Mejor Verdad
· Xšaθra Vairya, la Atrayente Dominación
· Haurvatāt, la Totalidad
· Spənta Armaiti, la Sagrada Devoción
· Vohu Manah, el Buen Propósito
· Amərətāt, la Inmortalidad.

Aməša Spənta y Ahura Mazdā de Hannah M. G. Shapero

Nowrūz en las dinastías Aqueménida y Sasánida
Aunque no existen pruebas fehacientes de ello, se cree que la Apadana de Persépolis y la Sala de las Cien Columnas fueron diseñadas y construidas específicamente para la celebración de Nowrūz, mediante una procesión de embajadas y delegaciones que tenía como objetivo que las provincias del imperio rindieran homenaje al Šāhanšāh, Rey de reyes, al que le traían regalos de todo tipo. Se conserva una detallada descripción de Xenophonte sobre la celebración del Año Nuevo por los persas, y es una buena fuente de conocimiento ya que en los relieves Aqueménidas no encontramos mención alguna a Nowrūz[6].
Otra de las descripciones con las que contamos es la recogida en el Nowruz-nāmeh, literalmente «El libro de Año Nuevo», cuya autoría ha sido atribuida al famoso poeta persa medieval Omar Khayyam[7]. Este relato sobre Nowrūz cuenta el desarrollo de la fiesta durante periodo Sasánida. Según el Nowruz-nāmeh, el primer día del año acudía ante el rey el Gran Mobad de los Zoroásticos, un gran sacerdote, que le presentaba una serie de regalos: un cáliz de oro lleno de vino, un anillo, algunas monedas de oro, un ramillete de brotes verdes de trigo, una espada y un arco, un caballo, un cálamo y un botecito de tinta. Entregados estos regalos, el Mobad bendecía al monarca en el la lengua de los persas, deseándole fe, conocimiento, larga vida y prosperidad, así como una actitud justa para ejercer gobierno y fiereza en la batalla[8].
Entonces el Mobad prueba el vino, se aproxima al rey y al mismo tiempo le ofrece el cáliz y le estrecha el brazo en un saludo. Después coloca en la otra mano del monarca los brotes verdes, símbolo de vida renovada y de fertilidad, todo mientras continúa la recitación de versos y fórmulas que deseen lo mejor para el año que está comenzando. Cuando las bendiciones han terminado, el sacerdote se da la vuelta y regresa sobre sus pasos lentamente, dando orden a los sirvientes de colocar todas las ofrendas en lugares previamente prescritos ante el rey. Entonces, siguiendo el ejemplo del Mobad, príncipes, gobernadores, dignatarios y nobles inician la procesión hasta el soberano, mostrando sus respetos y sus regalos.
Es interesante observar cómo el rito de Nowrūz se mantuvo, aunque probablemente con sus cambios, dentro de una misma composición ritual a lo largo de los siglos en Persia, ya que su celebración no es muy diferente entre Aqueménidas y Sasánidas.

Delegación de Bactria, escalinata este. Apadana de Persépolis, Irán. 


¡Feliz Nowrūz para todos nuestros lectores!

Bibliografía
Nowruz, Encyclopaedia Britannica. Recurso disponible online.
Nowruz, Encyclopaedia Irannica. Recurso disponible online.
BASHIRI, I.: Nowruz: origins and rituals, 2001. Recurso disponible online.
Boyce, M.: «Amsha Spenta», 1989. Encyclopaedia Irannica. Recurso disponible online.
Boyce, M.: «Nowruz I. In the pre-Islamic period», 1999. Encyclopaedia Irannica. Recurso disponible online.
Boyce, M.: «Festivals I. Zoroastrianism», 1999. Encyclopaedia Irannica. Recurso disponible online.
BOYCE, M.: A History of Zoroastrianism II: Under the Achaemenids, 1982. Leiden, Köln, Brill.
Dhalla, M. N. History of Zoroastrianism, 1938. New York, Oxford University Press.
Ferraro, G.: Cultural Anthropology: An Applied Perspective, 2008. 7th ed. Belmont, CA: Thompson Wadsworth.
SEYED-GOHRAB, A. (ed.): The Great ‘Umar Khayyam: A Global Reception of the Rubáiyat, 2012. Leiden, Leiden University Press.
TUPLIN, C. y AZOULAY, V.: Xenophon and His World: Papers from a Conference Held in Liverpool in July 1999, 2004. Published by Franz Steiner Verlag.





[1] Boyce, M., op. cit., p. 1.
[2] Ferraro, G., op. cit., p. 340.
[3] Boyce, M., op. cit., p. 1.
[4] Ibídem, p. 2.
[5] Ibídem, p. 3.
[6] Tuplin, C. y Azoulay, V., op. cit., p. 148.
[7] Seyed-Gohrab, A., op. cit., p. 12.
[8] Bashiri, I., op. cit., p. 2.

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